El poder en manos de mentes enfermas. ¿Cuál será el futuro que nos espera?


El ambiente de consumismo en el que nos desenvolvemos ha llevado a la sociedad a cambiar el concepto de la dignidad humana.


Se cree que se es mas si se tiene mas, se tiende a juzgar y clasificar a las personas por su apariencia, el físico lo que tenga o lo lleve puesto, pero no vemos mas allá de lo evidente, al verdadero valor inmenso de la persona como ser humano.


La búsqueda exagerada del tener nos ha llevado a vivir una vida vacía y sin sentido, generando dolor y sufrimiento a las personas con las compartimos, destruyendo la posibilidad de llevar una vida verdaderamente existencial y humana.


Según el neurólogo David Owen, existe un nuevo trastorno en salud mental denominado SINDROME DE HUBRIS, Se trata de una alteración que ha sido descrita en muchas áreas, pero que se ha analizado más en la política a partir del comportamiento común en muchos líderes en los que cualidades como la confianza y la seguridad en sí mismos tienden a transformarse en arrogancia y prepotencia.

Algunos neurólogos manifiestan que en realidad lo pueden padecer estas personas que llegan a imaginar que lo que piensan es correcto y lo que opinan los demás, no, al punto de creer que todos los que lo critican son enemigos. “La persona pierde la perspectiva de la realidad, solo ve lo que quiere ver, y aceptar opiniones ajenas lo considera una flaqueza.


Lo que ocurre en el cerebro ‘hubrista’, es que se presentan cambios en los lóbulos frontales que llevan a trastornos de la personalidad, también están involucradas otras partes del cerebro relacionadas con la apreciación del riesgo y la toma de decisiones; la amígdala cerebral y el núcleo accumbens, asociados con la impulsividad y la búsqueda irracional de riesgos.


Sukhvinder Obhi, un neurocientífico de la Universidad de McMaster en Ontario Canadá realizó un estudio sobre el poder y los efectos que tiene en el cerebro de las personas.


Lo que ha revelado el estudio es que el poder no genera solamente cambios al nivel de las emociones y de la personalidad sino que dichos cambios están basados en una pérdida de la capacidad de un reflejo neuronal que puede ser considerado como un « daño cerebral»



Felipe Ramírez Castillo

Psicólogo


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