La identidad cultural de nuestros ancestros

Actualizado: 21 ene

Por el Profesor Wilger Medina Rebolledo


Arboletes Antioquia, fue fundado en 1920, hoy tenemos un poco más de cien años de la llegada a esta tierra de árboles, de los señores José Torres Vargas y José María Reales, ambos procedentes de la región caribe, el caserío se fue llenando de personas de Islas de Barú, Santa Ana, San Antero, Tolú, Lorica y Puerto Escondido, inicialmente erigido como corregimiento de Turbo, y hace 63 años con el Decreto Regional 340 de julio de 1958 fuimos reconocidos como municipio de Antioquia, de acuerdo con los estudios investigativos el 64% de los inmigrantes colonizadores son nacidos en la región caribe, de ahí su “identidad cultural caribeña”.


Ese conjunto de valores, tradiciones, símbolos, creencias y modos de comportamientos que funcionan como elemento cohesionador de un grupo social dentro del mismo, es lo que se conoce como “identidad cultural”, que además actúan como un sustrato, es el fundamento para su sentido de pertenecía, para la esencia de como afianzar las relaciones naturales de los seres interdependientes como somos los humanos.

No obstante, que las culturas no son homogéneas; porque dentro de ellas se encuentran grupos o subculturas que forman parte de la diversidad interna en respuesta a sus intereses, códigos, normas y rituales que comparten dichos grupos dentro de la cultura dominante, lo que quiere decir, que la identidad cultural implícitamente conlleva matices, tonos o gamas.


En una tarde de esas que pase disfrutando mis vacaciones, en conversación con uno de mis mejores amigos, o digámoslo más directo, con Adolfo Andrés Valdiris Palencia, con quien compartí, mis primeros años de escuela, hasta segundo grado bachillerado, juntos, después compartímos otros temas asociados al deporte en su práctica, gestión y administración, “aunque su segundo nombre parece muy paisa”, en realidad es muy caribe, totalmente caribeño, ahora entiendo sus gustos por la salsa, y con ella el infaltable bigote propio de la época, su indefectible afro, asociado a su acondicionador trinche en el bolsillo de atrás, hecho con varillas de rines de bicicleta para mantenerlo infalible, su vestimenta a la medida, pantalones de terlenka, lo más suplicado como elemento conquistador del momento, entre más centímetros de ancho su bota “campana”, por lo menos igual a los de su cintura en anchura, así con sus camisas, que por demás, reafirmaba esa identidad caribeña, estampadas con elementos asociados al mar caribe, figuras identificables como océanos azules, pescados, camarones, caballitos de mar y sus infaltables embarcaciones y palmeras como insustituibles en las playas caribeñas. Así como para los eventos de gala las originales camisas guayaberas con sus bordados, tejidos y cuatro bolsillos.


Ya más avanzada la época llego la música del regué y jíbara ritmo caribe del encantador Puertorrico, identificando al campesino de la isla del encanto - Hago claridad porque el jibaro en Colombia es otra cosa, todos estos eventos e identificables dentro de la cultura caribeña, y con ella, sus diferentes tipo de formas de vestir y bailar, siempre había un disfrute y ambiente sano, por ello, se sentía una identidad especial; mis otros amigos como: los reconocidos Rafael Vargas Geles, “el chivo”; los miguelitos “punta e piedra” Genaro Banqueth “ él ya es clavo”; Milsón Pérez Martínez “el miccho”; Jorgito Gutiérrez Hoyos “ el yuca” Libardo Arrieta Teherán; Jovi Garces; Gabriel Manrique Berrio “ el Quibve” Simón Castro “saimon”, Libardo Bolívar Petro “libardito” con su nivel de resiliencia garantizada y puesta prueba y mis amigos de mis deportes favoritos “ toda esa gama de boxeadores, beisbolista y basquetbolistas, Cocheche, el chova, Prospero Martínez Torres “ el chindo” y otros muchos más de mi generación y la subsiguiente, ojala y Dios quiera que no me demanden por los “apodos”, pero deben entender que eso también hace parte de nuestra “identidad cultural”; No puedo dejar pasar por alto mis profesores insignias Víctor Teherán Sotelo en primaria y Cristóbal Teherán Sotelo, Manuel Coha Hernández y la explicativa y demostrativa Doña Francia Madera, en segundaria, todos entre otros, fueron unos faraones inspiradores para interpretar no solo la academia sino la salsa, el buen goce, disfrute y modos de vida.


Muy asociado, a la identidad cultural caribe, la laboriosidad, el amor y respeto por el trabajo, identificado como única fuente de ingresos dignos, de ahí la expresión sabia de los abuelos “lo ajeno tiene su dueño” y “la plata se gana trabajando”, ello encierra todos los valores que a los integrantes de éstas nuevas figuras de sociedades les hace mucha falta.


La educación como fuente de cambio de vida, la disciplina impartida y el respeto hacia los mayores, la capacidad de sacrificio cuando se luchaba por algo que se quería tener, el orden, identificado por la ley y sus autoridades se convertían en sus atributos identificables, de ahí la expresión “hay que andar el por el camino real”, como elemento verdadero que ostenta una persona “limpia, honrada por los demás miembros de la sociedad, que se identificaban culturalmente”


Como sostenía el empresario Uruguayo Jaime Fisher “la identidad cultural es la esencia, la ciencia del ser humano, que nos une y da sentido de pertenecía y esto es significativo, porque nos ayuda a comprender y a identificar alguno de nuestros contenidos culturales, como miembros de una sociedad en sus tradiciones, costumbres y valores, que dentro de la “identidad cultural” ayuda a comprender el esfuerzo como símbolo del altruismo y la multidivesidad como, ese conjunto de identidades posibles dentro de un mismo grupo social intervenidos por situaciones exógenas como el consumo y otros elementos depuestos y exagerados a punta de publicidad por el mercado.


Entendemos que los elementos culturales estructurantes de la “identidad cultural” están asociados al altruismo, la generosidad, el respeto como principio, el trabajo como elemento para conseguir dinero y la educación para cambiar de vida a partir del entendimiento de la misma.


Valdiris, mi amigo dice que la identidad cultural es cambiante por las necesidades y demandas de las sociedades, con ella las identificadas prácticas asociadas al consumo, también cambian los reconocimientos que se tiene a partir del a partir del gentilicios con los que se identifica a los nativos del Municipio, lo cual también ha venido cambiando con la llegada masiva de los paisas, profesores del Choco y los sabaneros de Córdoba y Sucre, hoy son válidos, los apelativos de Arboleteros, Arboletinos, Artboletence y Arboletanos; pero cerro la conversación con esta pista que soltó, “que los de identidad cultural caribeña son Arboleteros”.


El llamado es para es para que se conserve la identidad cultural caribeña fuerte que garantice altruismo, solidaridad y reconocimiento y no odio y división como se nos ha querido vender. Esa era la “identidad cultural de nuestros ancestros”

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