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Protestas, ¿Contra qué y contra quien?





Por el Profesor Wilger Medina Rebolledo



De la forma como se están desarrollando las protestas por parte de los colombianos en el interior y exterior del país, se entiende un ejercicio de soberanía, en tanto, son reclamos consentidos a quienes en democracia representativa, tienen la responsabilidad de conducir el Estado – nación.

Todas las protestas reclaman dignidad y respeto por quienes nos representan desde la democracia.


Los indígenas, jóvenes, adultos mayores, comerciantes, afros, profesores, gobernantes territoriales, campesinos, trabajadores, reclaman seguridad social, viviendas, oportunidades de empleo educación para producir y lograr desarrollarse en el seno de una sociedad que se torna cada vez más excluyente.

A los colombianos se le soltaron los demonios, y se armaron de valor para enfrentarse contra todas las políticas públicas implementadas, surgidas del Sistema Económico y del complaciente Sistema Político, y es aquí, donde cabe la pregunta problematizadora ¿contra qué? y contra quién? son las protestas?


Indudablemente, son contra el Sistema Económico, que en su aplicación no ha permitido; el fortalecimiento de la unidad nacional, la protección del derecho a la vida, el aseguramiento de la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz.


Los implementadores de éstos espacios, surgidos del clientelismo del Sistema Político, han estado en permanente complacencia en sus mutuos beneficios.


La vigente Constitución Política Colombiana, tiene un norte muy claro, en su articulado expresamente relaciona en qué se deben hacer todos los esfuerzos y la aplicación de los recursos; en hacer efectivo los derechos y deberes, en la vigencia de un orden justo, en establecer condiciones de igualdad, en proteger a los menos favorecidos por razones económicas, físicas o mentales, en la protección de la niñez, seguridad social, subsidio alimentario, en hacer efectivo el derecho a tener una vivienda digna, entre otros, de manera prioritaria en el fomento de actividades agrícolas, pesqueras, forestales, agroindustriales, en obras de infraestructura para volver competitiva a la regiones, en fin, muchos más.


Pero la Constitución también abrió una ventana gigante, “Todos los servicios pueden garantizarse y prestarse de manera directa o a través de particulares bajo la coordinación y control del Estado” y fue aquí donde los Sistema Político y el Sistema Económico se juntaron en esa gran complicidad de mutuos patrocinios.


Los precursores de las leyes crearon escenarios favorables para sus padrinos y el Estado dejo de invertir en calidad y cobertura de la educación, la salud, en programas de vivienda, se seguridad social, fondos de pensiones, éste se postró se hizo inútil y los particulares empezaron a crecer y ofrecer estos servicios en nombre de la solemnidad de la democracia representativa.


Así las cosas, lo que reclama Colombia es un horizonte de dignidad y respeto por los millones de excluidos en asuntos que le corresponden desde hace mucho tiempo.


Los representantes de la republica unitaria, deben intervenir para corregir brechas de los salarios, de los regímenes de salud, la educación, la aplicación efectiva de la justicia, la reforma agraria, la concentración de los medios de producción especialmente la tierra y el capital, los favorecimientos del sector financiero, la financiación de vivienda, el acceso a la conectividad, la precarización del trabajo, lo cual condujo a otras formas de conseguir el dinero. etcétera, etcétera, etcétera.


No se puede seguir tolerando la corrupción como una forma de vida, concentrando los poderes para auto – protegerse, con la justicia mirando para otro lado, inventándose enemigos, tratando de amedrentar a quien levante la mano para pedir justicia social, estigmatizando los sectores de la población y cambiándole el verdadero sentido a los valores con los que se convive y se defienden los miembros de una sociedad.


Que ingenua interpretación se hace estigmatizando las protestas, responsabilizando a los países vecinos, a la promoción de candidaturas y aspiraciones políticas al poder, a los gobiernos territoriales, a los migrantes, éstas son una expresión real de las sociedades para exigir el respeto y la dignidad con la que se debe convivir en comunidad.


Los reclamos de los colombianos están orientados a defender los asuntos públicos, al fortalecimiento de la democracia, a que haya una representación efectiva de cada sector, evitando las subrepresentaciones y la farsa de representación política, fortaleciendo el institucionalismo, la libertad, a vivir sin miedos y sobresaltos, valorando la efectiva participación ciudadana, defendiendo la implementación de políticas públicas, que generen confianza más y mejores servicios, aminorando los costos de transacción del poder político en nombre de la malograda deliberación y participación política.


Los colombianos, reclaman un trazado de dignidad, un horizonte que ayude a superar la zozobra social, a ser escuchados a evitar todas las estigmatizaciones mundiales que nos hemos ganado, los más corruptos, los más violentos, los menos educados, intolerantes, los más violadores de los derechos humanos y por supuestos los más pobres, sometidos a una vida en ruina como si fuéramos trúhanes.


Colombia lleva mucho tiempo aplazando reformas históricas, se exige respeto y dignidad, provenientes del sistema económico y régimen político.


Mayo 23 de 2021.

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