De proveedor a estorbo
- Juan Francisco Delgado Cuadrado
- hace 2 días
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Voy a analizar un poco lo que es la vida de un hombre de cualquier estrato, nacionalidad o raza. Toda persona pasa por varias etapas de su vida. En los primeros años se prepara según sus condiciones económicas, lo que implica si tiene con qué estudiar desde los primeros años de su existencia. Entra a un kínder, luego a la escuela, de ahí al bachillerato y de este a la universidad, dependiendo de dos condiciones: si cuenta con los recursos necesarios o lo animan las ganas de estudiar.
Pasada esas etapas de su vida las cuales van acompañadas de su edad, vienen otros afanes para ocupar la manera de vivir, tomando otras decisiones como ser casado, o quedarse de soltero, si se decidió por el matrimonio sea éste legal, religioso o por la ley del monte, a partir de allí comienza la etapa más complicada de su vida; porque ya no es el solo sino que otra persona entra en su vida y va a depender de él.
El matrimonio conlleva a otras aspiraciones como es la tenencia de hijos o perros que reemplazan a éstos, como vemos poco a poco la vida se va llenando de nuevas obligaciones o compromisos ineludibles.
Las etapas de la vida de cualquier hombre las cuales fueron presentadas en los párrafos anteriores nos narran lo que podríamos calificar como los años maravillosos de la existencia de cualquier persona masculina.
A medida que se va menguando la vida de los individuos tambien va disminuyendo su capacidad de conseguir lo necesario para la manutención de quienes de él depende; la acumulación de años de existencia va en contra de su capacidad de proveer lo suficiente para que su familia esté protegida y pueda contar con lo necesario por parte de el principal proveedor del hogar.
Es el comienzo del fin de su capacidad de ser el sostén de sus congéneres. Aquí es el momento de hacer una retrospectiva de la vida de todo hombre mayor de edad o mejor dicho debe preguntarse qué hizo para prevenir los eventos del futuro de su soñada vida.

Si tuvo a bien de conseguir unos ahorros necesarios sean en empresas, afiliación a algunas compañías o cooperativas y en forma más segura si cotizó para su pensión. Si no realizó nada de lo anterior ahí es donde se inicia las grandes preocupaciones y quisas el fin trágico de todo ser humano que ha llegado a los 70 u 80 años donde toda su vida pasada se derrumba ante sus ojos y pasa hacer de Proveedor a un mísero estorbo, relegado a un rincón de su vivienda oyendo lo que sucede sin poder remediar nada porque quienes a su lado están o estuvieron lo siguen considerando como algo que fue y ya no lo es. Nada vale para quienes están despegando en el afán de su existencia.
Me atrevo a pensar que ésta es quisas la razon de la perdida de memoria de la mayoría de los viejos que no cuentan con ningún recurso lo único que les queda es mandar todo recuerdo a la profundidad del olvido y de esta manera se evitan la tortura dolorosa de ver y sentir a cada instante el desprecio y el abandono de aquellos que alguna vez recibieron de su trabajo algunas ayudas para su subsistencia.
Otros fueron los que malgastaron sus bienes cuando eran jóvenes porque mal creyeron que jamás llegarían a ser adultos mayores y no sólo despilfarraron sus fortunas, sino que abandonaron sus familias, especialmente a sus hijos pequeños, que tanto los añoraron y desearon su compañía para recibir un poco de cariño que alimentara su vida afectiva. Lo actual les prepararía para que, cuando fueran adultos, pudieran repetir en sus congéneres ese amor recibido.
Así pues que todos cosechamos los frutos de las semillas que sembramos; lo que nos lleva a la conclusión de ser o la alegría de la Familia o un verdadero estorbo, comparado con un mueble viejo.
