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El ejemplo de Caucasia

Desde hace muchos años el Municipio de Caucasia había sido tomado por la clase política tradicional, llevándolo a ser el referente de lo que no hay que hacer en materia de Admiración Pública: clientelismo, corrupción y otros pecados que muchos conocen.


Caucasia fue bastión político de los Ñoños, de Cambio Radical, del Partido Liberal con Julián Bedoya, del Conservatismo de Nora García y David Barguil, del Partido de la U y del Uribismo en su máximo esplendor de donde surgió el proyecto que llevó a la Cámara de Representante a la Señora Rocío Arias, una de las primeras congresistas condenadas por el proceso judicial de la parapolítica.


Como resultado de la gestión de los anteriores sectores se pueden mencionar algunos indicadores tales como: 72% de su población vive en pobreza multidimensional, superando la media del departamento de Antioquia y Colombia, uno de los municipios con mayor número de víctimas del conflicto armado (expulsión de personas y desplazamiento forzado). La más alta tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes, entre otros temas que avergüenzan a cualquier ciudadano nacido en esa Municipalidad.

En medio de ese maremágnum Colombia se enteraba de lo que pasaba en Caucasia por la voz Leiderman Ortiz, quien con valentía denunciaba los horrores pasaban en su pueblo y que parecía que no importaban en la capital del departamento ni en el resto del país.


Hacer tal hazaña a Leiderman le costó una lluvia de amenazas, de insultos e incomprensiones, discriminaciones y malos tratos, los que pudo superar con creces y con valentía pasó de las denuncias al combate por el poder en la arena política donde encontró su recompensa porque ese pueblo sufrido que tanto defendió lo llevó ganar en franca lid la Alcaldía de Caucasia, arrebatándoles el botín a los que históricamente habían gobernado bajo diferentes banderas, pero con las misma mañas.


Pero, la frustración llegó cuando la marrulla, la mala fe y triquiñuela se atravesó e impidieron que no se llegara juramentar ese proyecto de gobierno alternativo y por un tiempo más siguieran los mismos con las mismas.


Como dice la expresión latina: vox populi, vox Dei (la voz del pueblo, es la voz de Dios), la elección de Jefferson David Sarmiento Ortiz como Alcalde de Caucasia hace justicia y reivindica la lucha de su tio Liedermar Ortiz. Un verdadero héroe.


Lo que pasó en Caucasia es un ejemplo monumento a lucha y persistencia de un pueblo que impuso su decisión por encima de los poderes ocultos y abre una ventana de esperanza para los demás pueblos oprimidos y humillados por clase política rancia y añeja que ha creído que las Alcaldías son pequeños feudos donde sólo los “Señores” son los dueños del poder y pueden decidir los destinos de un pueblo a sus antojos.


Se espera entonces que esta ola de cambios y la esperanza se vean reflejados en los resultados de las próximas contiendas electores para que lleguen a todos los cargos de elección popular personas con nuevas perspectiva de cambio en favor de las comunidades.

La decisión una vez más está en nuestras manos, en el voto consiente y responsable.

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