El negocio del presente y el futuro



Hace unos días se difundió la noticia que el Agua se empezó a cotizar en la bolsa de Wall Street de Nueva York – - como un mercado de futuro, es decir, desde ya están asegurando la posibilidad de disponer del recurso natural para el uso privado convirtiéndolo en una mercancía transable que se obtiene sólo si se cuenta con el recurso suficiente.

Esto no es nuevo, puesto que es una práctica común en los campos norteamericanos, especialmente en el Estado de California, donde los agricultores venden o ceden sus derechos de usos del agua cuando no lo están requiriendo, claro está con la respectiva licencia o permiso por parte del Estado.


Si nos acogemos al concepto literal que trae la teoría del valor que expresa: “El valor subjetivo de un bien o servicio, ya sea natural o manufacturado, está determinado por la utilidad que genera el consumo para la satisfacción de una necesidad en particular…” visto esto, estamos frente al negocio del milenio, no del siglo, porque el agua como un bien es indispensable para la vida, satisfaciendo directa e indirectamente cuantiosas necesidades en los seres vivos, llegando a la conclusión que sin agua no hay vida.


Llama la atención esta noticia, por la experiencia reciente vivida en Arboletes los primeros meses del presente año, el cual será recordado por la escasez de agua y por los efectos de la pandemia del Covid 19 entre otros sucesos.


Aquí se vivió la especulación con los precios del agua.


Existió como ahora el distanciamiento social, los visitantes (turistas) se fueron por la falta del preciado líquido, se podía predecir quienes se habían bañado o no, aumentó el uso de desodorantes y lociones.


El sector hotelero en Arboletes este año ha tenido su mayor descalabro por escasez de agua y ahora por la pandemia.

La preocupación sigue latente porque viene otra vez el verano y no se sabe a ciencia cierta si la fuente actual de agua puede garantizar el servicio de acueducto de manera continua en los meses de sequía que se aproximan.

Esta situación significa que el futuro y el desarrollo del Municipio de Arboletes, como el de muchos pueblos de Colombia están ligado a provisión de agua a sus habitantes para consumo humano y para las actividades productivas. Esta debe ser la apuesta de toda la dirigencia política y la sociedad arboletera, se debe buscar movilizar los mayores presupuestos por parte del gobierno Municipal para el sector, debe ser el eje de la gestión ante los gobierno: nacional, departamental, organismos internacionales y otras entidades y personas interesadas en solucionar esta situación planteada.


Los esfuerzos y las acciones no deben ser solamente de los gobiernos, ni de los políticos, ni esperar que las iniciativas sean exclusivamente de ellos, porque el problema no da mucha espera. La escasez de Agua dulce y potable es general, la solución también involucra al conjunto de la sociedad, lo que implica empezar primero en ser conscientes de la situación, tener claro su dimensión, actuar de forma proactiva, haciendo usos racionales, entendiendo que es un recurso escaso, cuidando las fuentes de agua: ríos, quebradas, arroyos, lagunas, los nacimientos, entre otros.

Como ciudadanos también debemos ser veedores de los recursos y cada uno de los proyectos de inversión del Estado en todos sus niveles, para que el Municipio no se llene de elefantes blancos ni se frustren nuestros sueños, pero sobre todo no se repitan las experiencias ya vividas.


Julio Enrique Cavadia Mestra

juliuscava@gmail.com

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