Fe y desconfianza

Actualizado: 15 mar

Para todos los creyentes esto de la fe y la desconfianza ha sido algo de preocupación permanente. Todos tenemos algunos momentos de desconfianza que los lleva a cavilar no en contra de Dios si no en contra de algunas ideas que nos ponen a dudar un poco sobre lo que ya existen en nuestra mente desde tiempos pasados.


Estamos en una época de redes sociales que inundan las cabezas de las personas con ideas que se van inventando o propagando a velocidades difíciles de digerir al mismo ritmo como nos llegan.

Para hacerle frente a esta avalancha de idas hay que estar bien preparados en todos los sentidos en lo: mental, moral, emocional, social, político, psicológico, religioso, en fin, estar firme en lo que creemos. De lo contrario seremos como una barita en corriente o un corcho en remolino.


La duda es como una semilla que se encuentran en muchas frutas, según nos dice un sacerdote que trasmite diez minutos de meditación con Jesús, es decir que en todo momento y en cada cosa se nos puede presentar, un momento de dudas, a veces en forma dulce, otras acidas, pero ahí está presente la duda que se interpone entre lo que creemos y lo que nos hace dudar.

Por ello para cultivar la fe hay que contemplarla cada día con más y más fuerza para que no se deje vencer de esa enemiga o amiga que la hace crecer o desaparecer. Crece cuando nos damos cuenta de que estamos perdiendo la lucha entre lo que creemos y lo que dudamos.


Para que nuestra fe perdure y permanezca en nosotros debemos saber escuchar, meditar y estar atentos a todo aquello que nos llega del más allá o sea lo que nos inspira el Espíritu de Dios, por ello si no queremos perder la fe, debemos alimentarla con oraciones frecuentes; ojalá a diario en aquellos momentos de mayor preocupación que agita nuestra mente.


Como la fe es un regalo y los regalos no se desperdician, ni se botan a la basura del olvido, tampoco la fe debe ocupar ese destino.


Para los que tratamos de cultivar la fe ésta nos da esperanza y mucha seguridad; puesto que nos muestra que no estamos solos, porque contamos con un Ser infinitamente Poderoso que todo lo puede y que no se olvida de quienes acuden a Él.


Ahora que estamos a pocos días de inicio de la preparación de la semana santa es bueno que destinemos algunos momentos para meditar en nuestra vida espiritual y alimentar nuestra creencia en Dios.

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